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El futuro del empleo verde

Por Guadalupe Bécares

Aunque el paro sigue siendo la mayor preocupación de los españoles –según datos del CIS, lo es para más del 65,8% de la población, seguida de lejos por la corrupción– y se regresa, poco a poco, a las cifras previas a los peores años de la crisis, hay un sector en alza que llama al optimismo laboral: el empleo verde.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de ello? Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el empleo verde es aquel que «sirve para reducir el impacto ambiental de empresas y sectores económicos hasta alcanzar niveles sostenibles». Dentro de esta amplia definición, se englobarían aquellas tareas que se encargan de minimizar los efectos de la actividad humana en el medio ambiente, las que fabrican sus productos de forma respetuosa, los servicios de prevención y control y también las empresas tradicionales que apuestan por la modernización para ser más sostenibles.

Se trata de una nueva manera de generar riqueza que afecta de manera transversal a todos los sectores productivos, no solo a aquellos tradicionalmente ligados al campo o al medio ambiente. Agricultura ecológica y gestión de parques naturales, sí, pero también turismo rural, depuración de aguas residuales, recuperación de espacios, arquitectura sostenible, ecodiseño o educación ambiental son algunos de los ejemplos de actividades relacionadas con el empleo verde que ya se están llevando a cabo. 

Según los datos recogidos en el informe Natura 2000 and Jobs, elaborado por el Instituto de Políticas Ambientales Europeas (IEEP), en el ejercicio de 2017, España fue el segundo país de la UE en el que más empleo verde se creó, solamente superado por Italia. Dentro de los proyectos LIFE de la Unión Europea para la conservación de la naturaleza y la biodiversidad, en nuestro país se realizaron 43 proyectos –de los 281 que se llevaron a cabo en Europa– entre los años 2007 y 2014. En términos económicos, estos proyectos supusieron la creación directa de 483 puestos de trabajo a tiempo completo durante su desarrollo y 391 en los cinco años posteriores, y trajeron consigo una financiación superior a los noventa y tres millones de euros. 

La conservación de la biodiversidad es uno de los puntos claves del empleo verde en España. Como también recoge este informe, solamente en el sector forestal se ha producido un incremento del 41% –pasando de 22.980 empleos en 1998 a 32.400 en 2009–, y califica de «bueno o excelente» el potencial español para generar puestos de trabajo en tareas de reforestación, planificación forestal sostenible o agroforestería. 

La apuesta por la agricultura ecológica, la protección de especies y espacios naturales o la investigación e innovación de maneras de producir más respetuosas con el medio ambiente son otros ejemplos de actividades que demandan cada vez más mano de obra. De la misma forma, sectores como el turismo, el diseño o la arquitectura también se suman a la tendencia al alza del empleo verde: eficiencia energética, escapadas que abogan por el contacto con la naturaleza y el consumo a productores locales que sirva para impulsar el desarrollo rural, la moda elaborada con materiales reciclados… El verde se ha convertido en el color del emprendimiento y del empleo. Y ha llegado para quedarse.

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