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¿Por qué lidera China la inversión en las renovables?

Por Luis Meyer

La inversión mundial en energía solar volvió a batir en 2017 un nuevo récord: 160.800 millones de dólares, con China a la cabeza en ese terreno, según el informe Tendencias Globales de Inversión en Energía Renovable 2018, publicado por la ONU, que revela que la energía solar aportó 98 gigavatios en 2017, «una cifra mayor a la suma neta del resto de renovables, la fósil y la nuclear».

El gigante asiático realizó, según el informe, «una aportación sin precedentes» de 53 gigavatios, con 86.500 millones de dólares invertidos en el sector, en ambos casos, más de la mitad del total. El estudio demuestra también que China lidera la inversión en energías renovables, con 126.600 millones de dólares, un 31 % más que en 2016. En lo que va de este año, solo en energía solar, ha instalado la potencia equivalente a 10 centrales.

Los planes para virar hacia el uso de energías limpias del país más poblado del mundo y, hoy por hoy, el mayor emisor de gases de efecto invernadero (sigue dependiendo en gran medida del carbón), están impulsados por la preocupación sobre su impacto en la contaminación del aire y el cambio climático, pero también por expandirse hacia nuevos mercados.

A nivel interno, a China le mueve compromiso con el Acuerdo de París de obtener el 20% de su energía a partir de fuentes de bajas emisiones de carbono en 2030. En este sentido parece que, de momento, está haciendo los deberes: en 2016 representó casi la mitad del incremento de la solar fotovoltaica, según la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Pero hay otro factor que dirige a China en pos de las renovables, y es su condición, desde hace apenas un año, de primera potencia económica e inversora mundial. Por eso, el hecho de que apueste decididamente por estas fuentes sostenibles también fuera de sus fronteras, es un buen indicador: el futuro está en las energías limpias, y ya ha dejado de ser un objetivo teórico y aspiracional para convertirse en un fundamento inapelable.

El informe publicado recientemente por el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) de Estados Unidos detalla la creciente importancia para las firmas e inversores de China de invertir en proyectos basados en bajas emisiones de carbono fuera del país. El estudio asegura que el gigante asiático «se está estableciendo también como un líder mundial en tecnología y, por extensión, timoneará la dirección en que se mueven los mercados de la energía». Sus autores añaden: «Tal es la importancia de China en los mercados de la energía en el escenario mundial que su cambio hacia tecnologías de generación limpia está impulsando la tendencia global».

Además de su absoluto liderazgo en energía solar, la presencia mundial de China en recursos eólicos también está aumentando, como señala el informe. La empresa China Energy Investment Corporation es, hoy, la que genera más energía a partir del viento en el mundo, y su expansión es imparable, especialmente, en Grecia.

Las inversiones también han dado un salto espectacular: en diciembre, un consorcio liderado por China Resources, de propiedad estatal, compró una participación del 30% en el parque eólico marino Dudgeon Point en el Reino Unido. Y la firma Xinjiang Goldwind ha anunciado la adquisición del proyecto de granja eólica Stockyard Hill de 530MW, que se convertirá en el parque eólico más grande de Australia. Esta empresa es el tercer fabricante de aerogeneradores del mundo, y ya ha anunciado sus planes para expandirse al extranjero desde su mercado mayoritariamente nacional, con Estados Unidos, Canadá y México como objetivos inmediatos.

El futuro del país asiático también pasa por una apuesta clara por las energías limpias de puertas para adentro: según la AIE, en 2040 China producirá más de la mitad de su electricidad con fuentes renovables (22% para la solar, 18% para la eólica, 15% para la hidroeléctrica) frente al 32% del carbón.

Los combustibles fósiles, por tanto, seguirán en el esquema energético de China a medio plazo. Pero el país ya ha dejado claro que la mayoría de sus proyectos futuros para cubrir las necesidades de su población estarán ligados a las fuentes limpias: es la manera de contener –y reducir– los superlativos niveles de contaminación que asuelan el país; por otro lado, la lucha contra el cambio climático es una prioridad global, a lo que se une el hecho de que energías como la solar y la eólica son cada vez más eficientes y menos costosas. Por tanto, a mediados se siglo, el carbón será un recurso residual. Y, como señalan los expertos, el resto del mundo seguirá a China en sus pautas marcadas hacia un futuro libre de emisiones.

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